De la montaña.

5 Jun

 

 

Los horizontes se marchitan
pero se abren como cascadas en flor,
Hay un punto ciego en el valle
nublado de luciérnagas y grillos,
hay un grito clandestino
que llueve por la tarde y hace crecer las gladiolas,
Alas de la guarda, yo sin compañía,
Me desviven las garzas que planean sin compasión
desde la llanura hasta la montaña.
Nada es igual en relación al mar,
mas abajo somos calientes y más arriba nos refrescamos.
Hay una naciente ardiente en un pozo seco de barro
y mieles de piel de naranja,
hay un aire prístino que no deja de soplar.
El cantar de la desdicha
solo se escucha cuando el asfalto luce sus voces
y se estanca en el alféizar de las pupilas,
en su nudo interminable de pavor y calor.
Las paraulatas no conocen el hambre
y el valle
no conoce el desasosiego
de los más veloces e ínfimos instantes.

Cubiro, Venezuela.
Mayo 2019.

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Tránsito de una espora.

18 Abr

Me crucé con el homónimo de mi espejo
y para mi sorpresa,
no me dijo nada.
En el tránsito de mi ausencia conocí los parásitos de seis cabezas
que propagan olas de melancolía
a través de todos los océanos;
me tropecé con un pedregal
de verdades inconclusas
y me escabullí a las cuevas
de carbón y tierra negra.
Nadie me dijo que no caminara por los linderos,
ni una vaca se compadeció del espanto
de la ninfa perdida en su estupidez sola…

¿Qué hay en mi boca que se venere?
Carmín de estiércol y lombrices puras,
dichas patrañas de un recorrido
por árboles infinitos de planetas reclusos…
Ni un ánima se apareció en mi frente,
no vi ningún tigre, ni vi duendes,

¿Será mentira lo que los hombres quieren?
Será mentira la sed seca, absorbente
de la lengua chupando los dientes,
chupando lo que sientes,
chupándolo todo…

Es ahora en mi sutil descanso,
remanso de azahar con aguas de azar,
donde puedo navegar por el lodo,
propagarme en la oscuridad como el moho
y resurgir en la mierda como un hongo.

 

 

Multi(de)forme

5 Abr

Soy el estruendo repentino de los dientes de león
que surcan el cielo mortecino de la tarde,
la ceniza que vuela desde el valle,
y las garzas que llegan a la ribera seca;
una hoja más del bosque
en su lasciva pertenencia,
todo lo que veo es mío,
el rubor ajeno,
la tesis del diablo,
lo que muere y renace erecto,
abyecto y difuminado.
Soy un espanto del desierto,
la pantera con buena puntería,
ojos que depredan
y garras de diamante,
bestia espeluznante,
lamento en el estero;
me asqueo de mis formas,
mi verdugo así lo quiso,
tengo estómago de acero
y una pluma en mi fortuna,
un panal en plena luna
y un indicio del olvido,
la bruma pinta magenta las nubes,
crepúsculo que hace biombo al sol…

Yo me repliego,
tú me domaste,
duermo endulzada
por tus dedos danzantes.

La casa

29 Mar

 

 

Si esta casa de letras
ha sido mi refugio
por veintisiete velas
¿Por qué abandonarla?
Los nudos de la lengua
son imposibles de soltar,
no hay cerrojos en las puertas,
no hay tuberías
ni vías de escape,
solo hay un cuadro
y una columna con dos ventanas
minúsculas y lejanas…
Hay un néctar que gotea de ellas,
un insecto que se renueva
y una llamarada amarilla
en el centro de las cuatro paredes
que dividen mi desidia;
todo tan abierto,
tan desprotegido,
construyo un encierro
para no poder mirarlo,
nadie me nota, todos me ven
¿Para qué salir a jugar?
Si puedo imaginar mi Edén,
corto, incierto,
muy a tu lado y lejos de ti,
me abro y me entrego,
envestida en las voces de tu boca,
desordeno el cajón de tu memoria,
endulzo los rincones
para ahuyentar a las plagas
y multiplico mis deseos delirantes
para cosechar un alma
y salir adelante.

 

 

 

Estudio sobre la espalda

27 Mar

 

Es un instrumento de resorte útil para despertar por la mañana,
Es una mesa, un par de platos,
Es una cuerda de caramelos,
Una fila infinita de tuercas y tornillos
Una vía meditativa hacia el horizonte,
La estructura central del templo,
La barra que divide lo derecho y lo izquierdo
Y nos convierte en dos opuestos en medio de la unidad,
Es el número uno intrínseco,
Una jaula que guarda la selva,
Es la superficie de lo soportado,
Lo sofocante inevitable, donde todo pesa,
Donde duelen las ansias de seguir esperando.
La espalda es un quehacer deshecho,
Todo termina en el mismo bulbo acuoso donde comenzó,
Todo sale desde el centro y rueda por las costillas,
Rueda por todo el cuerpo cambiando su color
Y regresa hacia adentro para hacerse cierto
Buscando su destino,
Haciendo su camino.